“Estamos trabajando en un proyecto de ley que él apoya industrialización del litio”, confirmó la secretaria de Asuntos Estratégicos Mercedes Marcó del Pont durante el encuentro sobre el desarrollo de vectores productivos estratégicos celebrado este viernes en la Casa Rosada. «El objetivo de la iniciativa es torcer la inercia de las reglas de juego actuales. De lo contrario, cristalizará el extractivismo, lo que profundizará la primarización de las exportaciones”, dijo.

Bajo el actual orden constitucional argentino, son las provincias las que tienen control sobre los recursos mineros existentes dentro de su territorio. La regulación es relativamente rara, se rige por lo estipulado en La Ordenanza Minera de 1997 firmado con la llegada de la megaminería al país. El Código exige el pago de una cuota moderada 3 por ciento de regalías los valores declarados por la empresa minera en boca de pozo, incluso al precio de venta del oro en el mercado internacional.

Las provincias no tienen mayor incentivo más allá de promover el extractivismo y ningún interés en asegurarlo sostenibilidad proyectos mineros. En este contexto, el gobierno trata de avanzar con un proyecto de ley que le permita avanzar un paso más en el camino del desarrollo. “No podemos perder la claridad ante lo que está pasando a nivel global, el litio es un recurso natural crítico que el mundo requiere con ansias por las necesidades derivadas de la transición energética. Solo hay dos caminos para frenar ante esta situación: el extractivismo o la industrialización, estos son los dos proyectos que se están discutiendo en nuestro país”, dijo Marcó del Pont.

En este momento Jujuy es un terreno disputado para la regulación del litio. Al impedir el derecho a bloquear rutas u otros medios de protesta a través de la reforma constitucional, se anula la herramienta para exigir a otros sujetos, por ejemplo, la sustentabilidad de la tecnología. Se extrae en Catamarca, Salta y Jujuy litio ayuda evaporación de agua salinas, que incluyen grandes volúmenes de fuentes de agua y que, al separarse de la salmuera, generan residuos (sales impuras de sodio, magnesio y calcio) que no está claro cómo regresan al medio ambiente.

El industrialización litio es relativamente simple porque Argentina produce principalmente carbonato de litio (y en menor medida el cloruro), que es uno de los productos primarios en la cadena de valor del metal, a partir de una reacción química con carbonato de sodio.

El baterías de iones de litio Son del tipo recargables y abastecen a las diversas industrias a las que pertenecen electromovilidad ya que se integran en la producción de vehículos eléctricos o híbridos. Por ello, el principal demandante de carbonato de litio producido en Argentina y otras partes del mundo es China. Las baterías también se utilizan en la industria del automóvil. telecomunicación, para almacenamiento en teléfonos móviles, portátiles, tabletas y cámaras. Para equipos médicos, baterías de arranque para vehículos de combustión interna, montacargas industriales, perforadoras, taladros, etc. Argentina actualmente no cuenta con un régimen regulatorio para respaldar integración vertical en la cadena de valor del litio y derivar, en consecuencia, en el apoyo a cualquiera de dichas industrias. Esto es primordial, al igual que minimizar el impacto ambiental.

“Es necesario apoyar el desarrollo industrial en sentido descendente, apoyar la generación de empleos de calidad y el desarrollo territorial armónico. Si la Argentina pierde esta oportunidad, se expone a cierto riesgo de desindustrialización, comenzando por el sector automotriz. Si no lo hacemos producir baterías, no hay manera de mantener una industria automotriz competitiva con integración nacional. Argentina tiene la capacidad humana, tecnológica e industrial para enfrentar este desafío”, señaló Marcó Del Pont.